De la ingeniería, los ingenieros, los políticos o los votantes…

  

Puente Los Grillos, vía del Cusiana. (Foto Vanguardia.com).

“Hoy que regreso a mi vereda después de

tanto vagar sin fe,

vine a buscarte viejo camino, camino

viejo de mi niñez,

y con tristeza solo he encontrado,

seguramente por tu vejez.

 

Que ya no existen las clavellinas, las

amapolas y el girasol,

y solo quedan las viejas ruinas

de aquella escuela de doña Inés”.

 

Canción Camino Viejo

José Alejandro Morales López

 

Por Germán Alfonso Garcés Mariño
Chicamocha News – agosto de 2023

Afortunadamente El Creador no necesitó estudios, diseños, cálculos estructurales, presupuestos, licencias y permisos; igualmente certificados del sistema de gestión de calidad, consulta previa… para proveer al territorio del Chicamocha Medio el Hilo de Plata en Noche de Luna Llena, (Rio Chicamocha).

En estos días donde se nos volvió común en Colombia a voz en cuello y tal vez con acento de montaña, más bien con cierta urgencia, pregonar: ¡Ole maestro Javier, présteme cuatro o cinco parales pa´ trancar el puente!; surgen interrogantes: ¿por qué vivimos en un país medianamente construido?, ¿por qué todas nuestras obras son obras a medias?…

Tenemos la claridad de que no siempre fue así, los ancestros más puros nos han dejado vestigios antes de la llegada de los españoles, los pueblos indígenas que habitaban el territorio colombiano construyeron diversas obras arquitectónicas con fines religiosos, políticos, sociales y económicos; se evidencia Ciudad Perdida de los Tayrona en la Sierra Nevada de Santa Marta, el Parque Arqueológico de San Agustín en el Huila, el Parque Arqueológico de Tierradentro en el Cauca; El Parque Arqueológico de Moniquirá, La Ciudad Perdida de Guane, El Parque Arqueológico de Sogamoso… innumerables evidencias, algunas destruidas bajo la sombra del progreso, dejan ver la calidad y compromiso constructivo de la época.

El proceso de colonización con influencia europea, especialmente de estilo barroco, neoclásico y renacentista, plasmó infraestructura, principalmente con fines religiosos, militares y administrativos; Catedral Basílica Metropolitana de Santiago de Tunja en Boyacá, la iglesia catedralicia de culto católico más antigua de Colombia y de estilo gótico isabelino; el Castillo San Felipe de Barajas en Cartagena, la fortaleza militar más grande construida por los españoles en América y la Casa del Fundador Gonzalo Suárez Rendón en Tunja, entro otros ejemplos…

Posterior a la independencia de Colombia, reflejaban la identidad nacional y las tendencias internacionales de estilo neogótico, el art déco, el art nouveau, el neocolonial y el modernismo, presentando edificios como el Capitolio Nacional en Bogotá, sede del Congreso de la República y símbolo de la democracia colombiana; el Teatro Colón en Bogotá, el teatro más antiguo del país y una joya del neoclasicismo…

La infraestructura vial no fue ajena, considerado el primer puente vehicular en Colombia, el Puente de Boyacá, construido a principios del siglo XVIII sobre el río Teatinos, en el municipio de Ventaquemada, departamento de Boyacá. Este puente fue escenario de la histórica batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819.

Puente de Occidente, puente colgante en el occidente antioqueño, comunica los municipios de Olaya y Santa Fe de Antioquia, al oriente y occidente del río Cauca, respectivamente; construido entre 1887 y 1895 por el ingeniero José María Villa, quien se inspiró en el puente de Brooklyn de Nueva York. En su momento, considerado el séptimo puente colgante más importante en el mundo; declarado monumento nacional en 1978.

Puente de Guayaquil en Medellín, une al cerro Nutibara con el centro de la ciudad, construido en 1879 por los ingenieros Tyrrel Moore y Enrique Haeusler, con materiales como madera, hierro y acero.

La historia nos recuerda cómo la ingeniería forma parte del desarrollo, no solo en la infraestructura nacional, sino de su propia independencia; Francisco José de Caldas (1768 – 1816): científico, ingeniero y periodista neogranadino, considerado uno de los precursores de la independencia de Colombia, fue director del Observatorio Astronómico de Bogotá.

Jorge Tadeo Lozano (1771 – 1816): científico, naturalista y político neogranadino, que fue presidente de Cundinamarca en 1811 y vicepresidente de las Provincias Unidas en 1815.

Juan del Corral (1778 – 1814): patriota y político neogranadino a quien se le atribuye haber introducido a la región el cultivo del cacao y haber promovido la libertad de los hijos de los esclavos.

José Acevedo y Gómez (1773 – 1817): militar y político colombiano, conocido como el Tribuno del Pueblo, que fue uno de los líderes del movimiento del 20 de julio de 1810. Fue alcalde de Bogotá. Se ocupó de mejorar las condiciones sanitarias, educativas y culturales de la ciudad, así como de construir puentes, caminos y acueductos.

Los nombres de estos héroes, en todo sentido, se suman a muchos más que contribuyeron de forma técnica al avance de la patria que en algún momento se detuvo; en algún momento la infraestructura nacional se convirtió en un galimatías difícil de desenredar; la burocracia, la corrupción, y la complicidad han llevado al traste el concepto de lo público y la satisfacción de las necesidades del territorio.

En algún momento las escuelas se convirtieron en interminables, los hospitales en un foco de desangre para el presupuesto público, como los ejemplos más recientes en nuestra región, dónde no se han iniciado obras y ya se alzan las voces de alerta.

Los puentes se empezaron a caer cada vez más seguido, casi tanto como el actual gabinete ministerial, tal vez ambos parecieran estar pegados con babas; y en los dos casos, las justificaciones aparecen por doquier: “que estamos en una cordillera en formación, que llovió, que tembló…”, siempre se encuentra la excusa perfecta que encaja milimétricamente en todas partes, menos en el sitio donde está la responsabilidad.

Se empieza a cerrar entonces un ciclo, se empieza a evidenciar que la culpa está en el momento en que los ciudadanos se hicieron cómplices de la corrupción al seguir eligiendo los mismos, o a los mismos por interpuesta persona, o a uno nuevo con la foto al lado del mismo… se siente dolor al empezar a ver los salones de reunión dónde masivamente la comunidad busca acercarse a ver, tocar y hasta oler al clásico politiquero, ese que tal vez acabó de salir de la cárcel, o su pariente cercano está en la cárcel, entre otros muchos enlaces que terminan en el mismo sitio.

Señores candidatos, sean capaces de mostrarse a sí mismos por sus capacidades, muchos de Ustedes no tienen la necesidad de buscar escuderos mediocres que mantienen el poder por el miedo, el dinero y la corrupción.

Qué pensará Julio Garavito Armero (1865 –  1920), astrónomo, matemático, economista, poeta e ingeniero colombiano; impulsor de las ciencias en Colombia durante el siglo XIX; científico del nivel de José Celestino Mutis y Francisco José de Caldas; inmortalizado más allá de lo que podemos ver, toda vez que en 1970 uno de los cráteres lunares del lado opuesto al visible desde la Tierra, fue bautizado con su nombre, (coordenadas selenográficas de latitud 48° al sur y 157° de longitud oriental).

Qué pensará Julio Garavito Armero, cuando una de las más célebres escuelas de ingeniería del país y de Latinoamérica lleva su nombre; cuando el concepto de ingeniería se instrumentaliza por la politiquería en manos, muchas veces de quienes escasamente saben leer y escribir.

Al igual que de aquel caminito viejo, ya solo quedan las viejas ruinas…

 

Mucho he repetido, hay que cambiar, “el hacer por hacer, por el saber hacer”.

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