“Puuummm” … empezó la campaña…

Del hombre los derechos

Nariño predicando,

El alma de la lucha

Profético enseñó.

Ricaurte en San Mateo

En átomos volando,

Deber antes que vida,

Con llamas escribió.

(Undécima Estrofa, Himno Nacional de Colombia)

Rafael Wenceslao Núñez Moledo

Por Germán Alfonso Garcés Mariño
Chicamocha News – agosto de 2023

El Capitán Antonio Clemente José María Bernabé Ricaurte Lozano, nacido en Villa de Leyva, Boyacá, el 10 de junio de 1786, quien “Heroicamente” muere en San Mateo, estado Aragua de Venezuela el 25 de marzo de 1814; leyenda, mito o historia, inmortaliza para la independencia de la Gran Colombia el uso de la pólvora, tanto en lo bélico como en lo sociopolítico y en el significado que esta misma ha tenido en la construcción de la sociedad.

Aparte del reconocimiento en la onceava estrofa del Himno Nacional de la República de Colombia, el batallón de infantería número 14 del Ejército Colombiano, con su estructura en Bucaramanga, el batallón de artillería N°8 en Pereira y la fábrica de explosivos de la industria militar INDUMIL, llevan el nombre de este capitán, al igual que algunas poblaciones, veredas y corregimientos en el territorio nacional y en la vecina República de Venezuela, y con justa razón, el  Instituto Militar Universitario de Tecnología, museos, embarcaciones, aeronaves y armas. Acciones que buscan prevalecer la relación del Capitán Ricaurte y la Pólvora.

Esta mezcla de carbón vegetal, azufre y nitrato de potasio, inventada en China para hacer fuegos artificiales y armas, en siglo comprendido entre 800 y 900 después de Cristo, con gran éxito en Europa y Asia para los años 1200, genera una verdadera revolución en la industria, la minería, la infraestructura, el entretenimiento, la salud, las comunicaciones, la religión, la política y la forma de matarnos; ya los seres humanos no se matan a piedra, palos, golpes, espadas, lanzas o flechas.

Como parte de la lógica de la expansión del conocimiento, la pólvora fue introducida en América por los conquistadores españoles y portugueses, que la utilizaron contra los pueblos indígenas en los nuevos territorios, donde además, se podían encontrar fácilmente yacimientos de salitre y azufre, por lo que las fuerzas de los conquistadores pudieron reponer la pólvora que utilizaban sus armas; adicionalmente, también se usó para fines festivos, artísticos y religiosos; logrando un impacto cultural de apropiación de su uso en la cultura americana.

No se sabe con exactitud cuándo llegó la pólvora a Colombia, pero se cree que fue durante el proceso de conquista y colonización que inició en 1499. Los primeros registros de su uso se remontan al siglo XVI, cuando se empleaba para defender las ciudades costeras de los ataques de piratas y corsarios; también se utilizó para reprimir las rebeliones indígenas y afrodescendientes, así como para celebrar las fiestas religiosas y patrióticas; con el tiempo, la pólvora se convirtió en una tradición popular que se mantiene hasta hoy, aunque con restricciones legales para proteger la salud y el medio ambiente.

En Boyacá es una tradición que se remonta a varios siglos, como ejemplo Guateque, capital de la provincia de Oriente, donde la industria y tradición pirotécnica hace que sus fiestas sean de las más visitadas en el mes de enero en Boyacá, precisamente por su festival de juegos pirotécnicos. Se ha popularizado también el Festival de luces en Villa de Leyva. Es tradicional encontrar la pólvora presente a lo largo y ancho de Boyacá y Santander, generando empleo a más de 700 familias, desafortunadamente muchas de ellas al borde de la ilegalidad.

El 29 de julio del 2023 se cerraron las inscripciones para los procesos electorales regionales, y empezamos a encontrar cierta relación con la pólvora; los candidatos se regaron como pólvora… Más de 120.000 candidatos aspiran a los 32 cargos de Gobernador, 1.102 cargos de Alcalde, 418 curules en las Asambleas, 12.072 curules en los Concejos y 6.885 designaciones a las Juntas Administradoras Locales.

La Región del Chicamocha Medio, Boyacá y Santander, participará en la elección de 2 Gobernadores, 32 Diputados, (16 por departamento), 29 Alcaldes, (Provincia de Norte 9, Provincia de Gutiérrez 6, Provincia de García Rovira 12 y los municipios de Cepita y Santa Bárbara) y 231 a Concejos; sin desconocer los pertenecientes al otro lado del rio en Santander, como Onzaga, San Joaquín, Mogotes, Curití, y Aratoca.

Como en el caso de la guerra y más tras la influencia de la pólvora, “cualquier rincón es trinchera”; los candidatos se valen de cualquier artimaña, artilugio, vericueto, la conocida foto con el delincuente que maneja los hilos de la política en la región y hasta en el país, (en este caso hay candidatos que las tienen con todos y en muchas campañas), también, hay quienes, por qué no decirlo, hacen gala de sus capacidades, ya que en medio de todos, algunos sí las tienen; verdadera formación, capacidad intelectual, hoja de vida intachable y las mejores intenciones.

En el caso de los candidatos capaces y verdaderos, es de desearles los mejores éxitos, que los ciudadanos entiendan el verdadero principio de la política y la democracia; que el pueblo sea capaz de entender la sociedad en plural y no en primera persona, que de una vez por todas dejen de pensar en él contratico, el puesto, la prebenda, el que más grita, y tristemente por el que más paga.

Durante estos 3 meses, día tras día, el estruendo de la pólvora anunciará la reunión, la manifestación, la caravana, el asado y todas esas actividades que se han vuelto propias de las contiendas electorales; independientemente que don Jacinto, el polvorero de la vereda aquella, en cualquiera de los municipios de la región, durante mucho tiempo, haya dedicados su quehacer a esos pequeños artilugios cilíndricos de papel o cartón, con no más de 20 centímetros, graciosamente ataviados casi como un seminarista estrenando sotana, aferrados a una caña o vara de unos 80 centímetros a 1 metro; provisto de un sofisticado mecanismo de activación, impulso y explosión, que dependiendo de su costo recibe el nombre de volador suelto, tercio o quinto según sus detonaciones.

Así, el 29 de octubre de 2023, posterior a las cuatro de la tarde, solo 20.509 de los más de 120.000 candidatos, lograrán su cargo ,curul o designación; lo que nos lleva a recordar al prócer con que iniciamos esta historia; nos integra al capitán y su gesta heroica, con la pólvora, el proceso electoral regional, sus resultados y los más de 100.000 quemados o en átomos volando… no deja de preocupar que, dentro de 4 años, igual que ahora, los verdaderos destruidos sigan siendo los gobiernos regionales y locales, los verdaderos reducidos a la desaparición sean los recursos del Estado, y de las elecciones del 2023 solo quede un estruendo.

Mucho he repetido, hay que cambiar, “el hacer por hacer, por el saber hacer”.

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