Seguir adelante… sin olvidar, para saber qué se aprendió…

Seguir siguiendo al corazón

Y coquetear con la intuición

Seguir creciendo y esquivando las rutinas 

Seguir soñando en un rincón

Seguir creyendo que hay un Dios

Que me endereza de un tirón la puntería… 

Canción El Brindis de José Adolfo Verde

Por Germán Alfonso Garcés Mariño
Chicamocha News – enero 7 de 2024

Paso la Navidad, los Santos Inocentes, el fin de año 2023, el año nuevo y hasta los Reyes magos; en más de 40 países y en diferentes idiomas se escuchó una canción, compuesta por Crescencio Salcedo Monroy, humilde vendedor de flautas, quien paso sus últimos días en las calles, tras un discreto letrero que decía, “aquí no se pide limosna, se venden flautas a $100”, no alcanzó a dimensionar el impacto de su canción, El Año Viejo; en ocho frases rompió la tristeza y llenó de alegría los últimos 72 años.

Empezamos de nuevo y esto es lo que nos trae el año 2024; para todos quienes así lo celebran, un año más en el calendario gregoriano, un nuevo año bisiesto, por encima de los agüeros, en la cronología comercial es el Dos mil veinticuatro, en el Cristianismo el 2024 después de Cristo; para no redundar en la historia acudimos a la cronología indígena basada en la astronomía que estudia los cuerpos celestes del universo; los indígenas lo denominarían la “Fiesta del Huan”, que marcaba el nuevo ciclo solar; tradición conmemorada en el Templo del Sol, en la ciudad de Sogamoso (Boyacá), que en chibcha significa, “Morada del Sol”.

En ocasiones hay que tomar aire, tomar aliento, para muchos uno o dos tragos antes de iniciar una nueva cruzada; eso es lo que se hace al iniciar un año nuevo, independientemente del lugar, la cultura, la tradición, los sentimientos, los sueños y las ilusiones… no se puede olvidar el año viejo, sin importar si dejó una chiva, una burra, una yegua y hasta una buena suegra; lo importante es no olvidar el aprendizaje que deja el pasado.

A la par con el año nuevo, en esta ocasión inician nuevos modelos de gobierno, desde lo local hasta lo regional… después de tantas batallas, incendios y hasta fracasos, se siembra sobre los aciertos y sobre todo sobre el aprendizaje; inician una nueva construcción que, aparte de sanar heridas, logre cruzar hacia el progreso a los diferentes municipios de la región del Chicamocha Medio.

Para lograr la conciliación socioeconómica regional se requiere la participación y la integración, ya en escritos anteriores se ha recalcado la importancia de participar; de convocar a la construcción de planes de desarrollo, más allá de lo individual, dónde se propicie una integración de grandes dimensiones.

Esta vez escribiendo desde el otro lado del río, se logra apreciar la necesidad y la voluntad de una integración regional; me lleva a soñar y tal vez entender los primeros pasos que da, sin necesidad de caer en elogio, el actual Gobernador de Boyacá, quien en su posesión contó con la presencia de los Gobernadores de Santander, Norte de Santander y Arauca, al igual que asistió a sus respectivas posesiones incluyendo la del actual Gobernador de Casanare.

Arauca, Boyacá, Casanare, Norte de Santander y Santander,

un territorio con 149.350 kilómetros cuadrados.

El Hilo de Plata en Noche de Luna Llena se convierte en un factor que une el territorio, no que lo separa, y en torno a él, desde sus majestuosas profundidades, confluyen las aguas de todos los afluentes de una gran región que se expande prácticamente desde el centro de Colombia hacía la frontera oriente con Venezuela; Arauca, Boyacá, Casanare, Norte de Santander y Santander; en un territorio con 149.350 kilómetros cuadrados, 276 municipios, 5.442.649 habitantes, 25 Representantes en la Cámara, más numerosos Senadores de arraigo regional; ¿por qué no soñar con una región tan fuerte que pueda llegar a cambiar por sí misma el destino de sus habitantes?

Es hora de pensar en el territorio que forjó la libertad de nuestro país, el territorio que siguió los lineamientos del General Francisco José de Paula Santander Omaña, que permitió que Arauca y Casanare combatieran hombro a hombro con los boyacenses, que desde Santander construyó las barreras que impidieron el apoyo de los ejércitos realistas mientras en Boyacá se escribía con sangre la libertad… cómo no soñar como los dos Generales, que, pese a sus distanciamientos políticos, el León del Norte y el Tigre de Enciso, (General José Pacífico Solón Wilches Calderón ,General José Gregorio Rafael Reyes Prieto respectivamente), consideraran que esta región tenía derecho a ser grande,  la idea de los actuales Gobernadores no solo debe recaer en los protocolos, es necesario que con el apoyo de todos se construya de una vez un plan para el desarrollo regional de este 10% de la población colombiana, siempre marginada del gobierno central.

La región puede pensarse dentro del esquema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero aún mucho más allá, la satisfacción y el logro de las metas propuestas, esta vez desde el interior, basados en las propias capacidades de nuestros activos esenciales, es decir, aquellos recursos, infraestructuras y sistemas imprescindibles para mantener y desarrollar las capacidades básicas de sostenimiento humano; podemos describir la infraestructura urbana, la capacidad e infraestructura en salud pública, los bienes esenciales como el recurso agua en todas sus dimensiones, la sostenibilidad energética y la producción de excedentes, para interconexión nacional e internacional, la dimensión ambiental relacionada con la manutención de la capacidad de sustento de los ecosistemas, la capacidad de la naturaleza para absorber y recomponerse de las agresiones antrópicas para un territorio de capacidades agroecológicas excepcionales.

El cómo hacerlo es diverso, pero debe hacerse desde lo regional; proyectar los corredores viales, robustecer y ampliar la infraestructura pública de salud, el fortalecimiento de la agroindustria y la industria, desde parámetros de innovación, investigación y modelamiento tecnológico, la consolidación del tejido social y económico desde la educación y la cultura, implantación de modelos de recreación, deporte y turismo no transitorios, dejando atrás el lema de cierto mandatario célebre por su frase; “unas camisetas, un balón, algunas canastas de cerveza y listo”…

La región termina sus festividades, los roces políticos y las rencillas quedan en el pasado, es hora de construir el futuro, no vale la pena seguir como el vendedor de flautas, en la pobreza, esperando nuevas elecciones detrás de un letrero que diga “aquí no se pide limosna, se venden votos a $100”.

A propósito de Crescencio Salcedo Monroy, sus composiciones son más conocidas que su propio compositor; El año viejo, Mi cafetal, Navidad negra, Prende la vela, La pollera colorá, Se va el caimán, La múcura…

Mucho he repetido, hay que cambiar, “el hacer por hacer, por el saber hacer”.



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