“Pensamientos Superiores”
El profeta Isaías escribió palabra de Jehová diciendo:
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos… como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos.”
(Isaías 55:8–9)
Este pasaje aparece en un contexto de llamado al arrepentimiento (v.7) y restauración profunda (v.6). No es solo Dios diciendo: “Yo pienso diferente”, sino: “Yo pienso más alto, más amplio y con mejores resultados que los tuyos”.
Mientras el hombre calcula desde la limitación, Dios diseña desde la eternidad.
1. Dios ve el propósito mientras nosotros vemos el problema
En la Escritura, Dios nunca está atrapado en la escena actual. Cuando José estaba en la cárcel, Dios ya lo veía en el palacio (Génesis 50:20).
Cuando David era pastor, Dios ya lo veía rey (1 Samuel 16:13).
Cuando Gedeón se escondía con miedo, Dios le habló con identidad: “Hombre esforzado y valiente” (Jueces 6:12).
Los pensamientos del Cielo te asignan identidad antes de asignarte tarea.
2. Pensamientos elevados producen caminos elevados
La mayoría de nuestras decisiones nacen de lo que pensamos primero. Por eso el Proverbista enseñó:
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.” (Proverbios 23:7)
Lo que tú piensas, tarde o temprano, caminarás.
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Pensamientos pequeños → pasos pequeños.
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Pensamientos lastimados → pasos temerosos.
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Pensamientos divinos → pasos valientes y generosos.
3. Aplicación para la vida diaria
Aquí lo llevamos a la “vida real” del creyente — a la casa, al trabajo y a las relaciones.
En el hogar
Cuando las finanzas están apretadas o hay tensión familiar, nuestro pensamiento natural es:
“Esto nunca va a cambiar.”
Pero el pensamiento del Cielo dice:
“Yo supliré todo lo que os falte” (Filipenses 4:19).
“He aquí yo hago cosa nueva” (Isaías 43:19).
Sustituir pensamientos bajos por pensamientos altos cambia el ambiente del hogar.
En el trabajo
Cuando alguien siente que está estancado profesionalmente o que su esfuerzo no es valorado, suele pensar:
“Hasta aquí llegué.”
Pero Dios piensa:
“Te pondré en alto” (Salmos 75:7).
“La senda del justo es como la aurora” (Proverbios 4:18).
Mientras tú ves techo, Dios ve territorio.
Con los amigos y relaciones
El pensamiento humano a veces dice:
“Me hirieron, así que me alejo.”
El pensamiento del Cielo responde:
“Perdónense… soportándose unos a otros” (Colosenses 3:13).
Pensamientos más altos sostienen amistades más duraderas.
4. Una exhortación personal al lector
Quizá quien lee esta reflexión está en un punto donde siente que todo está detenido. Pero no olvides: el retraso nunca es negación. A veces Dios no está diciendo “no”, está diciendo “todavía”.
Elige hoy no vivir con pensamientos bajos como:
✗ “No puedo.”
✗ “No merezco.”
✗ “Es tarde.”
✗ “Fallé.”
✗ “Nada cambiará.”
Sino con pensamientos del Reino como:
✓ “Soy amado.”
✓ “Soy llamado.”
✓ “Estoy siendo preparado.”
✓ “Mi día viene.”
✓ “Mi historia no termina así.”
Porque el sueño de Dios para tu vida —como escribiste— siempre es más grande que el tuyo.
Reflexión final
Querido amigo, si hoy sientes que no entiendes lo que Dios está haciendo, recuerda:
no necesitas entender para confiar. Solamente necesitas elevar tu pensamiento. Cuando tus pensamientos suben, tu vida también sube.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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