“Cree y Recibe”
“Os digo que podéis orar por cualquier cosa, y si creéis que lo habéis recibido, será vuestro” — Evangelio de Marcos 11:24
Hay promesas de Dios que nacen primero en el corazón antes de manifestarse en nuestras manos. Muchas veces oramos, creemos por un tiempo… pero cuando las respuestas no llegan inmediatamente, las dudas empiezan a tocar la puerta de nuestra mente. Las circunstancias parecen más fuertes que la fe, y el cansancio emocional intenta apagar la esperanza.
Sin embargo, Jesús nos enseñó un principio poderoso: creer antes de ver.
La fe bíblica no consiste únicamente en desear algo bueno; consiste en confiar plenamente en el carácter de Dios aun cuando todavía no vemos resultados visibles. La fe verdadera tiene la capacidad de mirar más allá de la realidad presente y abrazar la promesa futura como si ya hubiera sido entregada.
Abraham fue llamado “padre de la fe” porque creyó contra toda esperanza. Humanamente era imposible que tuviera descendencia, pero decidió confiar en la palabra de Dios más que en las limitaciones de su cuerpo. Ahí está una de las grandes lecciones del Evangelio: la fe no ignora la realidad, pero tampoco se somete a ella por encima de la voz de Dios.
La fe se fortalece cuando aprendemos a visualizar la promesa
Cuando una persona comienza a imaginar lo que Dios puede hacer, su interior cambia. La mente deja de alimentarse del temor y empieza a llenarse de esperanza.
- El que está enfermo comienza a verse sano.
- El que tiene deudas empieza a verse libre financieramente.
- El que vive conflictos familiares empieza a imaginar reconciliación.
- El que perdió el ánimo vuelve a verse caminando con propósito.
Esto no es pensamiento positivo vacío; es alinear nuestra mente con las promesas divinas. La Escritura enseña que “como piensa el hombre en su corazón, así es él”. Dios trabaja primero dentro de nosotros antes de transformar lo que está afuera.
Aplicaciones para la vida diaria
En el hogar
Tal vez hoy tu casa atraviesa tensiones, discusiones o distancia emocional. En lugar de declarar derrota, comienza a orar creyendo que Dios puede restaurar el amor, sanar heridas y traer unidad. Una palabra de bendición puede cambiar el ambiente de un hogar.
Un padre que ora por sus hijos con fe no solo habla palabras; está sembrando futuro. Una esposa que sigue creyendo por su matrimonio está levantando un muro espiritual de esperanza. Un hijo que decide perdonar está permitiendo que Dios sane generaciones enteras.
En las finanzas
Muchas personas oran por provisión, pero viven hablando constantemente de escasez. La fe también se expresa con nuestras palabras. Creer y recibir implica desarrollar una mentalidad de mayordomía, gratitud y confianza.
Quizá todavía no ves el milagro económico, pero puedes empezar:
- administrando sabiamente lo que tienes,
- evitando el desánimo,
- siendo generoso aun en tiempos difíciles,
- y creyendo que Dios abrirá puertas inesperadas.
Dios no solamente provee dinero; Él provee oportunidades, ideas, conexiones y sabiduría.
En el trabajo
Hay personas que sienten que su esfuerzo no es reconocido. Otras llevan años esperando una oportunidad laboral o un ascenso. No permitas que la frustración destruya tu expectativa.
Cuando trabajas con excelencia y mantienes una actitud correcta, Dios puede llevarte a lugares que jamás imaginaste. A veces el Señor está preparando tu carácter antes de entregarte una nueva temporada.
Sigue creyendo:
- aunque el proceso sea lento,
- aunque otros avancen primero,
- aunque todavía no entiendas el tiempo de Dios.
Lo que Él prometió, también tiene poder para cumplirlo.
En las amistades y relaciones
La fe también transforma nuestras relaciones. Hay amistades rotas que necesitan restauración y personas heridas que necesitan ver el amor de Cristo reflejado en nosotros.
Quizás Dios quiere usar tu vida para compartir esperanza con un amigo deprimido, un compañero de trabajo desanimado o un familiar distante de la fe. Cuando crees que Dios puede tocar vidas a través de ti, empiezas a vivir con propósito y sensibilidad espiritual.
Reflexión apologética: creer no es negar la realidad
Algunas personas piensan que la fe cristiana es una ilusión emocional. Pero la Biblia presenta la fe como confianza fundamentada en la fidelidad de Dios. La resurrección de Cristo, el cumplimiento profético de las Escrituras y el testimonio histórico del Evangelio nos recuerdan que nuestra esperanza no está construida sobre fantasías, sino sobre la verdad de Dios revelada en Jesucristo.
La fe no significa que nunca enfrentaremos dificultades; significa que las dificultades no tendrán la última palabra.
Reflexión final
¿Qué promesa te dio Dios y has estado a punto de abandonar?
Hoy el Señor te invita nuevamente a creer y recibir. No permitas que la demora destruya la expectativa. Aunque todavía no lo veas, Dios sigue obrando detrás de escena. Él está alineando personas, tiempos, puertas y circunstancias a favor de aquellos que confían en Él.
Sigue orando.
Sigue declarando.
Sigue creyendo.
Porque la fe que persevera termina viendo la gloria de Dios manifestarse.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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