"La prenda que cambia el peso del alma"
El texto dice que Dios le da a los que lloran:
✔ corona en vez de ceniza
✔ gozo en vez de luto
✔ alabanza en vez de desesperación
Esto no niega el dolor. Lo honra. Hay un tiempo para llorar… pero no para quedarse vestido de luto para siempre.
Hay personas que no se han dado cuenta de que la temporada cambió, pero siguen vestidas emocionalmente con ropa vieja: culpa, frustración, resentimiento, comparación, o simplemente desánimo acumulado.
La Escritura dice: “Dios te dará un manto de alabanza…”
Pero también implica algo: hay que ponérselo.
La alabanza no es una emoción… es una decisión.
La prenda vieja pesa.
La prenda nueva libera.
El detalle más hermoso
La alabanza te cambia desde adentro. No porque niega lo que ocurrió, sino porque invita a Dios a entrar en lo que ocurrió. Y cuando Dios entra en una historia, no la deja igual.
🧩 Aplicación a la vida diaria
Para que tus seguidores lo aterricen, aquí van ejemplos concretos:
En el hogar
Una casa donde solo se habla de problemas, deudas y errores se vuelve pesada.
La prenda de alabanza cambia la atmósfera cuando alguien dice:
— “Hoy agradezco por nuestra salud… hoy celebro que seguimos juntos… hoy doy gracias porque no nos falta lo necesario.”
Las palabras son prendas.
En el trabajo
A veces uno llega al trabajo con la prenda del estrés: plazos, presiones, jefes difíciles, incertidumbre.
Pero el que decide vestirse con gratitud trabaja diferente:
— “Gracias Señor por el empleo que tengo… gracias porque lo bueno que viene aún no lo veo, pero lo espero.”
Ese hábito transforma productividad y relaciones laborales.
En las amistades
Hay amistades donde la queja es la prenda favorita.
Pero cuando aparece alguien que decide vestir alabanza, el ambiente cambia.
Ese amigo se convierte en “oxígeno” para el grupo.
En la mente
Antes de salir a la calle, la gente se mira al espejo para ver cómo va vestida…
Pero casi nadie revisa cómo salió vestido emocionalmente.
Por eso tantas personas viven cargadas, tensas y apagadas.
🌳 Resultado espiritual
El verso concluye:
“Y serán como grandes robles… plantados para su gloria”
Un roble no se dobla con facilidad.
Un roble no se arranca con cualquier viento.
Un roble permanece.
La alabanza te da raíces.
🌟 Reflexión
Querido amigo de La Promesa Diaria, si has pasado por temporadas difíciles, no te culpes por llorar. El duelo también es santo. Pero no te quedes con la ropa del dolor para siempre. Hoy el Padre te extiende una prenda nueva: paz en lugar de ansiedad, gozo en lugar de desánimo y alabanza en lugar de desesperación.
No sé cuál sea tu historia, pero sí sé esto:
Dios nunca te viste para la derrota. Siempre te viste para la gloria.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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