Mi querido seguidor de “La Promesa Diaria”, hoy el Espíritu nos lleva a una palabra profunda y repetida con intención divina:
“Entonces sabréis que yo soy el Señor” (Ezequiel 25:5).
En el libro de Ezequiel, esta declaración aparece más de sesenta veces. En apologética, cuando Dios repite algo, no es casualidad; es énfasis. Es como si el Creador estuviera diciendo: “No quiero que solo hables de Mí. Quiero que me conozcas.”
Conocerlo no es información, es relación
Muchos saben acerca de Dios, pero pocos lo conocen.
Saber acerca de alguien es diferente a caminar con alguien.
Puedes saber datos históricos sobre una persona famosa, pero solo conoces realmente a alguien cuando compartes tiempo, conversaciones, procesos y silencios.
Dios no está buscando admiradores intelectuales; está buscando hijos que lo conozcan en intimidad.
Y aquí está la verdad apologética:
Si Dios se revela repetidamente en la historia bíblica diciendo “sabrán que Yo soy el Señor”, es porque Él interviene en la realidad humana para que su identidad no sea teoría, sino experiencia.
¿Cómo se ve “conocerlo” en la vida diaria?
1. En tu hogar 🏡
Conocer a Dios se refleja en paciencia cuando normalmente reaccionarías con enojo.
Cuando eliges escuchar antes de gritar.
Cuando decides perdonar aunque tengas razón.
Si Dios es amor, conocerlo significa amar incluso cuando no te provocan hacerlo.
2. En tu trabajo 💼
Conocerlo se traduce en integridad cuando nadie está mirando.
Es hacer lo correcto aunque no haya reconocimiento.
Es trabajar con excelencia porque entiendes que tu servicio trasciende lo visible.
Cuando conoces a Dios como proveedor, el miedo a perder se reduce, y la fidelidad aumenta.
3. En tus amistades 🤝
Conocerlo significa ser un canal de paz en medio del conflicto.
Es hablar verdad con gracia.
Es sostener a quien está débil sin juzgarlo.
Cuando conoces a Dios como verdad, no necesitas manipular para sentirte fuerte.
No es religión, es experiencia
La Escritura declara que Dios es amor, paz y verdad.
Pero eso deja de ser teoría cuando lo experimentas en una crisis financiera, en una enfermedad, en una traición o en un nuevo comienzo.
Conocerlo es descubrir que:
-
Su paz llega cuando la ansiedad golpea.
-
Su fortaleza aparece cuando tus fuerzas se agotan.
-
Su dirección se manifiesta cuando no sabes qué decisión tomar.
Y aquí está lo poderoso:
Cuando aceptamos a Jesucristo, no estamos firmando un contrato religioso; estamos abriendo la puerta de nuestro corazón para que Dios habite en nosotros.
Él no está lejos.
No está limitado por geografía.
No está esperando perfección.
Está esperando relación.
Una reflexión para ti hoy
¿Estás decidido a conocerlo… o solo a escuchar acerca de Él?
Conocerlo implica tiempo.
Implica conversación.
Implica disposición.
Así como conoces a alguien hablando y compartiendo momentos, conoces a Dios hablándole, escuchándole y permitiendo que transforme tu carácter.
Y cuando lo conoces, algo cambia:
Ya no reaccionas igual.
Ya no temes igual.
Ya no amas igual.
Porque lo estás reflejando.
Recuerda siempre:
Nuestro propósito de Vida es: Vivir la Palabra con V de Victoria.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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