Por Francisco Aranguren
Tunja,
11 de abril de 2026. UACP. En las montañas del Norte de Boyacá, los estudiantes
de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria (IETA) de Boavita están
cultivando mucho más que alimentos: están sembrando conocimiento,
responsabilidad y conciencia ambiental a través de sus huertas.
La
estrategia pedagógica, impulsada por la Secretaría de Educación de Boyacá a
través del Programa de Alimentación Escolar (PAE) ‘AliMente en Grande’,
fortalece las competencias en áreas como las ciencias naturales, al tiempo que
permite a los estudiantes comprender el valor de la tierra, la producción de
alimentos y la sostenibilidad.
“El
proyecto se ha consolidado como una experiencia formativa integral que
fortalece no solo el aprendizaje, sino también los valores y la conciencia
social de los estudiantes. Desde el año 2013, la iniciativa involucra a niños y
niñas desde el grado transición hasta quinto de primaria”, explicó la docente
Luz Andrea Córdoba Rincón.
Desde
su implementación, la huerta escolar ha evolucionado significativamente. Inició
con la adecuación del terreno y, en septiembre de 2024, avanzó con la
construcción de cajones para el cultivo de hortalizas. En 2025 se incorporó la
siembra de café, además del cultivo permanente de productos como lechuga, espinaca,
cilantro, remolacha, tomate de árbol y frutas como la fresa.
Estas
acciones buscan incentivar en los estudiantes el consumo de verduras y
alimentos frescos, fortaleciendo hábitos saludables entre los niños y niñas
beneficiarios del PAE.
“El
crecimiento del cultivo de café, que pasó de 20 a 66 plantas, refleja el
compromiso y la dedicación de los 196 estudiantes vinculados al proyecto. Más
allá de la producción, la iniciativa tiene como propósito que los estudiantes
aprendan a cultivar sus propios alimentos y repliquen estos conocimientos en
sus hogares rurales”, afirmó la docente.
De
igual forma, los estudiantes desarrollan proyectos complementarios como
piscicultura, con la producción de mojarra roja y negra; cría de gallinas,
pollos y cerdos; elaboración de lombricomposta; y cultivo de frutales.
“También
trabajamos en la propagación de especies como el cayeno y el trinitario, con el
fin de establecer cercas vivas. Asimismo, contamos con una incubadora y una
lombricultora”, manifestó la estudiante Deisy Corredor.
El
estudiante Andrés Ruiz resaltó la importancia de la lombricultura en la huerta
para evitar el uso excesivo de fertilizantes químicos y fortalecer el suelo.
Actualmente, utilizan la lombriz roja californiana, considerada la más adecuada
para producir humus (abono orgánico).
Durante
la jornada, el chef del PAE preparó para los niños y niñas de la institución el
menú 11, compuesto por pechuga de pollo en salsa criolla, arroz blanco, papa
casco y ensalada de cebolla, tomate y zanahoria con vinagreta de campo.



