Hay en Bogotá una loquita que lleva siempre vestido rojo
está ya bastante
arrugadita y tiene chiquiticos los ojos.
La política es siempre
tema que va tratando, pues es muy roja
pa' los godos es una anatema
constante y jamás les afloja.
Que vivan los rojos dice margarita,
Que mueran los godos,
ella siempre grita.
“La Loca Margarita”,
Rumba criolla compuesta
por Milcíades Garavito Sierra,
finamente interpretada
por Jorge Ariza Lindo
La
Guerra de los Mil Días, una de las tantas guerras en Colombia, esta de carácter
civil, se desarrolló entre 1899 y 1902; conflicto que enfrento a liberales y
conservadores en el siglo XIX, causó más de 100 mil muertos y la pérdida de
Panamá, entre los muchos desastres que deja la guerra. Algunas de las causas
fueron el descontento con la política y la polarización social, la crisis
económica, la violación de la Constitución, el fraude electoral, los abusos y
la corrupción rotativa, es decir, en ocasiones conservadora y en ocasiones
liberal; según quien ostentara el poder.
El conflicto fue influenciado significativamente por la
Iglesia, prácticamente se ideologizó la forma de hacer política, llegando hasta
puntos casi de Inquisición; las Fuerzas Armadas del Estado asumieron la defensa
de un partido político, las reacciones estuvieron a cargo de muchos militares
con origen en el partido contrario, la lucha del poder pasó de los votos a las
armas, de la libertad al pecado, del pensamiento expresado en las plazas
públicas a la sangre por los caminos, los andenes y las calles.
Fueron célebres batallas como la de Peralonso, en cabeza
del General Rafael Víctor Zenón Uribe Uribe, Liberal, abogado,
periodista, empresario, diplomático, catedrático; quien consiguió derrotar al General Jorge Marcelo
Holguín Mallarino, Conservador, estadista, banquero,
empresario, periodista, diplomático… y
cruzar el río Peralonso, el 16 de diciembre de 1899, pudiendo tomar Pamplona
antes de la Navidad.
La tan nombrada batalla de Palonegro, entre el 11 y el 25
de mayo de 1900,
considerada
la más importante de este conflicto, dando por finalizada la
campaña en Santander a favor del gobierno conservador, igualmente dantesca por
su magnitud y derramamiento de sangre.
Retomando la narrativa de la Doctora Adelina Cobo,
exmagistrada del Consejo Nacional Electoral de Colombia, historiadora y escritora,
en la Batalla de Palonegro muere el suboficial Nemesio Gutiérrez, habitante de
Fusagasugá y esposo de la profesora Margarita
Villaquirá Aya; esta profesora juega papel preponderante en el idealismo
liberal de la región, razón por la cual el ministro de Guerra Arístides Fernández,
quien además ordenó fusilar a todos los jefes liberales que cayeran
prisioneros, genera su orden de detención.
Los hechos se transforman tan trágicos como pudieran ser, la retención de la profesora Margarita conduce al fusilamiento de su hijo Miguel Gutiérrez Villaquirá… los vejámenes a que fue sometida la desplazaron a Bogotá, donde su dolor acompañó su activismo político, y su mente sucumbió a la tristeza, nace entonces, “La Loca Margarita”.
“La
Loca Margarita”
Foto
de la Bogotá Antigua
@la__locamargarita
“La Loca Margarita”
acompañó a los políticos liberales por las calles y plazas de la capital
colombiana, no se percibía reunión política sin su presencia, su irreverencia y
rebeldía enardecía los ánimos de liberales y conservadores; “Que vivan los
rojos dice margarita,
Que mueran los godos ella siempre grita”; su fervor se convirtió en símbolo; Rafael Uribe Uribe murió prácticamente
a sus pies el 15 de octubre de 1914, mientras caminaba por la Plaza de Bolívar.
Sus amistades no eran de poca monta, pasaba las tardes en
compañía de Lorencita Villegas de Santos, primera dama de la república, toda
vez que fue la esposa del presidente Eduardo Santos Montejo; igualmente jugó
papel preponderante en las tertulias y acciones políticas de Jorge Eliécer Gaitán,
siendo alcalde de Bogotá hacia 1936.
Margarita Villaquirá Aya, “La Loca Margarita”, falleció
a los 82 años en enero de 1942, convirtiéndose en un símbolo de la política
capitalina, al igual que liberales y conservadores aquí mencionados, como muchos
otros, son un emblema del proselitismo político a que tienen derecho todos los
ciudadanos, y más que derecho, casi que deber… antes del pluralismo político, pertenecer a un
partido era motivo de orgullo, filosofía, compromiso, personalidad y respeto, elemento
preponderante de la ciudadanía y la propia patria.
La descomposición social, los egos, la ambición, la
incapacidad intelectual y, en cierto grado la ausencia de razonamiento, llevaron
a convertir a los partidos en el demonio, con el fin de culpar a otros por las
propias complicidades… así, la corrupción no desapareció al minimizar los dos
partidos tradicionales, ahora podemos decir que hay 35 partidos corruptos o
franquicias electoreras, como sería mejor denominarlos… la falta de
personalidad ha llevado a esconderse detrás de los grupos significativos, entre
otras figura, sin embargo, sigue siendo el mismo contubernio, solo que con otro
nombre.
En menos de dos meses son las elecciones regionales, pese
a que las campañas se llenan de colores, proyectos, discursos y buenas
intenciones, la clase política sigue de la mano con la complicidad de los
ciudadanos, quienes manifiestan que no hacen política, que no pertenecen a
ningún clan, partido, grupo o tendencia… ciudadanos que piensan que hacer
proselitismo político !es ilegal¡… están equivocados, lo que es ilegal es
vender el voto, vender la conciencia, facilitar el constreñimiento electoral, prestarse
para las acciones soterradas de las cuales todos manifiestan no tener
conocimiento.
Gritan enardecidamente ¡yo no!, sin embargo, su
mente y su corazón están con el candidato, pero a medias, siguen en espera de
la tendencia, de dejar que otros hagan campaña para ver quién crece más, de
buscar estar seguros para pegarse al ganador, lo más aberrante… votar el día
después de las elecciones y salir con los brazos en alto, la sonrisa en el
rostro, para compartir un triunfo que en ningún momento ha sido suyo, toda vez
que no lo han trabajado.
Pónganse la camiseta, vaya abiertamente a la reunión,
comparta el afiche, solo quienes ostentan cargos públicos tienen ciertas
limitaciones; quítenle el espacio a la corrupción que se esconde detrás del
silencio de los ciudadanos, pierdan el miedo a perder, disfruten la democracia y
el libre pensamiento; respetemos a los demás, busquemos que nuestros pueblos
recuperen el orgullo y la gallardía de antaño… la herencia que queremos negar.
¡Ojalá volvamos a escuchar en las calles, frases como las
de Margarita, independientemente a quién se esté apoyando…! Viva… ¡
Mucho
he repetido, hay que cambiar, “el hacer por hacer, por el saber hacer”.





