¿Corazón inquieto? No temas: Verdades poderosas de Isaías 35 para silenciar el miedo y recuperar tu paz.

 No temas: Él viene a salvarte

Querido seguidor de “La Promesa Diaria”,
hay palabras que llegan justo cuando el corazón está cansado y la mente saturada. “No temas” es una de ellas. No es una frase vacía ni un simple intento de consuelo emocional; es una declaración espiritual con fundamento eterno.

El profeta Isaías escribió a un pueblo agotado por la opresión y la incertidumbre:

“Di a los de corazón temeroso: Sed fuertes y no temáis, porque vuestro Dios viene… Él viene a salvaros” (Isaías 35:4).

Este mensaje no fue solo para aquel tiempo. Es una voz viva que atraviesa generaciones y llega hoy a ti, justo en medio de tus luchas personales, familiares y laborales.

1. El temor paraliza, pero la promesa fortalece

La Biblia muestra que el temor no solo intimida, también inmoviliza. Israel temía porque veía gigantes; los discípulos temían porque veían tormentas; nosotros tememos porque vemos cuentas, diagnósticos, conflictos o un futuro incierto.

Pero Dios no le dice al pueblo: “No teman porque todo será fácil”, sino: “No teman porque Yo vengo”.
La fortaleza no nace de la ausencia de problemas, sino de la certeza de Su presencia.

Jesús, la noche antes de la cruz, les dijo a sus discípulos:

“No se turbe vuestro corazón” (Juan 14:1).

Él no negó el dolor que vendría, pero afirmó la victoria que ya estaba en marcha. La cruz no fue una derrota; fue el escenario donde Dios venció al mayor enemigo del ser humano: el pecado y la muerte.

2. El amor perfecto desplaza al temor

El apóstol Juan nos recuerda:

“El perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18).

El temor se alimenta de la incertidumbre; el amor se fortalece con la confianza. Cuando comprendes cuánto te ama Dios, el miedo pierde autoridad sobre tu vida.
Ya no temes al castigo, porque Jesús pagó el precio.
Ya no temes a la muerte, porque Él te abrió la puerta de la vida eterna.
Ya no temes a la escasez, porque Él prometió vida abundante (Juan 10:10).

3. Ejemplos aplicables para la vida diaria

En el hogar:
Cuando el temor toca la puerta —por discusiones, crisis económicas o decisiones difíciles— recuerda que Dios no solo habita en templos, sino en hogares que confían en Él. Orar juntos, hablar con verdad y caminar en perdón son actos de fe que debilitan el miedo.

En el trabajo:
El temor a perder el empleo, a no ser suficiente o a fracasar puede robar la paz. Caminar en la victoria de Cristo significa trabajar con excelencia, confiar en que Dios abre y cierra puertas, y no permitir que la ansiedad dirija tus decisiones.

En las amistades:
El miedo al rechazo o a la traición puede llevarte a levantar muros. El amor de Dios te permite establecer límites sanos sin vivir a la defensiva, amar sin miedo y discernir sin endurecer el corazón.

4. Caminar en una victoria ya obtenida

Jesús no vino a prometer una victoria futura; vino a declararla consumada.
Nuestra tarea no es luchar desde el miedo, sino caminar desde la fe. No desde la incertidumbre, sino desde la confianza. No desde la derrota, sino desde la victoria que Él ya ganó.

Hoy, si el temor intenta gobernar tu corazón, escucha esta verdad: Dios viene, Dios salva, Dios permanece. Y cuando Él está presente, el miedo no tiene la última palabra.

Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]


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