Querido amigo(a) de “La Promesa Diaria”,
La Palabra nos confronta con una verdad innegociable en Libro de Oseas 8:7: “Han sembrado vientos y cosecharán tempestades.” No es una amenaza caprichosa, es un principio espiritual. Dios no improvisa; Él estableció leyes espirituales tan firmes como las naturales. Así como la gravedad actúa sin pedir permiso, también el principio de la siembra y la cosecha opera cada día en nuestra vida.
El apóstol lo reafirma en Epístola a los Gálatas 6:7: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”
No es cuestión de suerte. Es cuestión de semillas.
🌱 ¿Qué estás sembrando?
Tal vez no somos agricultores, pero todos somos sembradores.
Sembramos con nuestras palabras.
Sembramos con nuestras decisiones.
Sembramos con nuestras actitudes.
Cada conversación es un surco.
Cada reacción es una semilla.
Cada pensamiento sostenido es una futura cosecha.
Si sembramos crítica constante en el hogar, cosecharemos distancia emocional.
Si sembramos indiferencia en el trabajo, cosecharemos desconfianza.
Si sembramos egoísmo en la amistad, cosecharemos soledad.
Pero si sembramos honra, servicio y misericordia… la cosecha será abundante.
🌾 Ejemplos aplicables en la vida diaria
En tu hogar:
Si quieres respeto, siembra respeto. En lugar de levantar la voz, siembra palabras que edifiquen. Un “gracias”, un “te valoro”, un “perdóname” puede cambiar la atmósfera de toda una casa. Las familias no se destruyen de un día para otro; se erosionan por pequeñas semillas negativas repetidas. Pero también se restauran por pequeñas semillas de amor constantes.
En tu trabajo:
Si deseas favor y oportunidades, siembra excelencia. Llega puntual. Cumple tu palabra. Apoya a tu equipo sin esperar reconocimiento inmediato. Aun cuando nadie esté mirando, Dios sí está viendo el campo que estás cultivando.
En tus amistades:
Si quieres lealtad, siembra lealtad. No participes en chismes. Defiende al ausente. Sé intencional en escuchar. Las amistades sólidas son el fruto de muchas semillas invisibles de fidelidad.
🌦️ Cuidado con sembrar vientos
Oseas advierte que cuando sembramos viento —acciones impulsivas, palabras hirientes, decisiones egoístas— no solo regresa el viento… regresa multiplicado en forma de tormenta.
Muchos oran por una mejor cosecha, pero siguen sembrando la misma semilla. Eso es incoherencia espiritual. La apologética nos recuerda que Dios es justo; su sistema no es arbitrario. No podemos desafiar principios eternos y esperar resultados distintos.
Pero aquí viene la esperanza:
Nunca es demasiado tarde para cambiar tu cosecha.
Tal vez ayer sembraste impaciencia. Hoy puedes sembrar dominio propio.
Tal vez sembraste resentimiento. Hoy puedes sembrar perdón.
Tal vez sembraste duda. Hoy puedes sembrar fe.
Dios es especialista en redimir terrenos que parecían perdidos.
🌿 Reflexión final para ti
Pregúntate hoy:
-
¿Qué tipo de semillas estoy plantando con mis palabras?
-
¿Qué estoy sembrando en el corazón de mis hijos?
-
¿Qué estoy cultivando en mi matrimonio?
-
¿Qué están produciendo mis decisiones financieras?
-
¿Estoy sembrando carácter o comodidad?
Recuerda: tu futuro no es un accidente, es una cosecha en formación.
Comienza hoy.
Siembra bien.
Habla vida.
Actúa con integridad.
Ama con intención.
Porque mañana recogerás exactamente lo que hoy decidiste plantar.
Y como siempre te recordamos en esta comunidad:
Nuestro propósito de Vida es: Vivir la Palabra con V de Victoria.
Síguenos en @PromesaDiaria y continúa sembrando semillas que transformen tu destino.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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