Nada es Demasiado Difícil
“Yo soy el Señor, el Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?”
(Jeremías 32:27)
Detente un momento… respira… y permite que esta pregunta de Dios penetre tu corazón. No es una pregunta para informarse, es una pregunta para despertar la fe. Dios no la hace porque dude de Su poder, sino porque sabe que muchas veces somos nosotros quienes dudamos.
Jeremías recibe estas palabras en uno de los momentos más oscuros de la historia de Israel: la ciudad sitiada, el pueblo desanimado, el futuro incierto. Y es ahí, justo ahí, cuando Dios declara: “Nada es demasiado difícil para mí”.
Cuando todo parece perdido, Dios sigue siendo soberano. Cuando tú ves muros, Él ya ve caminos.
Dios sigue abriendo puertas
Quizás hoy estás enfrentando una situación que te supera: una crisis económica, un problema familiar, una decisión laboral difícil o una relación que parece rota. Humanamente hablando, no ves salida. Pero recuerda esto: Dios abre puertas que ningún hombre puede cerrar y crea caminos donde no los hay.
La fe no niega la realidad del problema, pero se aferra a una realidad mayor: el poder de Dios no tiene límites.
Ejemplos aplicables para la vida diaria
En el hogar:
Tal vez tu casa se ha llenado de silencios incómodos, discusiones constantes o cargas emocionales. Has intentado hablar, cambiar, arreglar… y nada parece funcionar. Hoy Dios te dice: “Entrégame lo que ya no puedes cargar”. Cuando oras, perdonas y confías, Dios comienza a hacer lo que tú no puedes hacer solo.
En el trabajo:
Puede que estés enfrentando desempleo, presión laboral o injusticias. Donde tú ves puertas cerradas, Dios ve oportunidades preparándose. A veces Él no cambia inmediatamente la situación, pero sí cambia tu fuerza interior, tu enfoque y tu favor. Nada es demasiado difícil para Él, ni siquiera reposicionarte en el lugar correcto.
En tus relaciones y amistades:
Hay relaciones que se han enfriado, amistades que se han quebrado, palabras que dejaron heridas profundas. Dios es experto en restaurar lo que parecía irreparable. Él puede sanar corazones, suavizar actitudes y traer reconciliación cuando decides confiarle el proceso.
Echa tus cargas sobre Él
La Palabra nos recuerda que Dios es lo suficientemente grande para llevar nuestras preocupaciones. No fuiste creado para cargar solo con todo. La fe comienza cuando soltamos el control y confiamos en Aquel que nunca pierde el control.
Hoy Dios te vuelve a preguntar, con amor y autoridad:
“¿Hay algo demasiado difícil para mí?”
La respuesta sigue siendo la misma: No. Nada. Absolutamente nada.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
El Periódico Web
Periódico Chicamocha News
Internet Para Educar
.gif)
/hotmart/product_pictures/86e2c33c-95f1-419c-b12b-20166a4ba344/GEWEBLogo.png)



