Avanzar hacia la voluntad de Dios
"Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre." (Juan 14:12)
Hay momentos en la vida en los que el mayor obstáculo para alcanzar el propósito de Dios no son las circunstancias, sino el temor que se instala en nuestro corazón. Muchas personas oran para que Dios abra puertas, pero cuando Él las abre, dudan en cruzarlas. Esperan tener todas las respuestas antes de dar el primer paso, cuando la Biblia nos enseña que la fe consiste precisamente en caminar confiando en Aquel que conoce el camino completo.
Jesús declaró que quienes creen en Él harían las mismas obras que Él hizo, e incluso mayores. Esta afirmación no es una invitación al orgullo, sino un llamado a vivir una fe activa, valiente y obediente. Cristo nunca llamó a Sus discípulos a permanecer inmóviles. Los llamó a seguirle, y seguir a Jesús siempre implica avanzar.
La voluntad de Dios no suele revelarse por completo desde el inicio. Muchas veces se descubre mientras caminamos en obediencia. Así ocurrió con Abraham, quien salió sin conocer el destino final; con Moisés, quien dio el primer paso hacia el mar antes de verlo abrirse; y con Pedro, quien experimentó el milagro cuando decidió salir de la barca y caminar sobre las aguas. Dios guía a quienes avanzan confiando en Su Palabra.
Desde una perspectiva apologética, la fe cristiana nunca ha promovido la pasividad ni el conformismo. La Escritura presenta a un Dios que llama, envía, capacita y transforma. La confianza en Dios no reemplaza la responsabilidad humana; la fortalece. Esperar en el Señor no significa permanecer inmóvil, sino prepararse, obedecer y caminar bajo Su dirección. La verdadera fe produce acción, porque sabe que Dios acompaña a quienes obedecen Su voz.
En la vida cotidiana este principio tiene aplicaciones muy prácticas.
Quizá en tu hogar Dios te está invitando a dar el primer paso para restaurar una relación familiar. Tal vez has esperado durante años que el otro cambie, mientras el Señor te está llamando a perdonar, conversar con humildad o expresar amor de una manera diferente. Muchas veces el milagro de la reconciliación comienza cuando alguien decide romper el silencio.
En tus finanzas, avanzar hacia la voluntad de Dios puede significar abandonar hábitos que producen desorden económico. Tal vez Dios te está impulsando a administrar con sabiduría, evitar deudas innecesarias, ahorrar con disciplina o iniciar ese proyecto honesto que has pospuesto por miedo al fracaso. La provisión de Dios suele acompañar a quienes administran fielmente lo que ya han recibido.
En tu trabajo, quizás el Señor está despertando nuevos talentos que has mantenido ocultos por temor a las críticas o al rechazo. Puede tratarse de estudiar una nueva habilidad, aceptar una responsabilidad diferente, emprender con integridad o servir con excelencia donde te encuentras. Dios abre oportunidades a quienes trabajan con diligencia y mantienen un espíritu enseñable.
En tus amistades, avanzar puede significar alejarte de relaciones que constantemente te apartan de los principios bíblicos y acercarte a personas que fortalezcan tu fe, desafíen tu carácter y te animen a crecer espiritualmente. Las compañías que elegimos influyen profundamente en el rumbo de nuestra vida.
Es importante comprender que no todas las puertas se abrirán de inmediato. Algunas permanecerán cerradas, y eso también forma parte de la dirección de Dios. Una puerta cerrada no siempre es un rechazo; muchas veces es una protección o una redirección hacia algo mejor. Si una oportunidad no prospera, no concluyas que Dios te ha abandonado. Sigue caminando. Cada paso dado en obediencia te acerca más al propósito que Él preparó para ti.
El enemigo procura mantener al creyente atrapado en la comodidad, la duda y la mediocridad, porque sabe que una vida paralizada difícilmente influirá en otros. Sin embargo, el Espíritu Santo fortalece a quienes deciden avanzar con humildad y dependencia de Dios. Él corrige el rumbo cuando es necesario, abre puertas que nadie puede cerrar y convierte la obediencia en una plataforma para manifestar Su gloria.
Hoy el Señor te recuerda que no necesitas conocer todos los detalles del mañana para obedecer hoy. Solo necesitas confiar en Aquel que ya estuvo en tu futuro y prometió estar contigo todos los días.
No permitas que el miedo escriba el siguiente capítulo de tu historia. Permite que sea la fe la que dirija tus pasos. Mantén tu corazón humilde, busca a Dios diariamente, escucha Su voz en las Escrituras y avanza con valentía. Descubrirás que, mientras caminas en obediencia, Dios hace mucho más de lo que alguna vez imaginaste.
Porque la voluntad de Dios no se contempla desde la distancia; se descubre mientras caminamos de Su mano.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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