Guiados por el Espíritu
“Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.”
Romanos 8:14
Querido amigo de La Promesa Diaria y del Seminario Nueva Humanidad, hay momentos en la vida en los que tenemos que tomar decisiones sin conocer completamente lo que ocurrirá mañana. Podemos tener planes, experiencia, consejos y buenas intenciones, pero necesitamos algo más profundo: la dirección de Dios.
Pablo declara una verdad poderosa: “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”. Esto significa que la vida cristiana no consiste solamente en creer determinadas verdades acerca de Dios, sino también en aprender a caminar bajo Su dirección.
Dios quiere guiarte
Muchas veces esperamos que Dios nos hable de una manera extraordinaria: una señal espectacular, una voz audible o una circunstancia sobrenatural. Sin embargo, las Escrituras muestran que Dios también dirige a sus hijos mediante Su Palabra, la sabiduría, la oración, las convicciones producidas por el Espíritu y circunstancias que nos ayudan a discernir Su voluntad.
Pero aquí debemos hacer una aclaración importante: no todo pensamiento, emoción o impulso interior viene de Dios.
Por eso, la guía del Espíritu nunca debe separarse de las Escrituras. El Espíritu Santo no va a conducirnos a hacer algo contrario al carácter de Dios revelado en Su Palabra.
Jesús dijo:
“Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad.”
Juan 16:13
La verdadera dirección espiritual siempre nos acerca a la verdad, a Cristo, a la obediencia, al amor y a una vida que honra a Dios.
No confundas paz con comodidad
A veces decimos: “Tengo paz, entonces seguramente Dios quiere que haga esto”.
Pero debemos tener cuidado.
La paz bíblica no significa necesariamente ausencia de dificultades. Jesús tuvo paz en medio de la tormenta, pero también enfrentó sufrimiento, oposición y finalmente la cruz.
Por eso, ser guiados por el Espíritu no significa que nunca tendremos miedo o dificultades. Significa que no permitiremos que el miedo sea quien gobierne nuestras decisiones.
Puedes sentir temor y aun así obedecer.
Puedes tener preguntas y aun así avanzar.
Puedes no comprender todo el camino y aun así confiar en Aquel que conoce el final.
La fe no siempre recibe un mapa completo. Muchas veces recibe el siguiente paso.
¿Cómo saber si realmente estoy siendo guiado?
Una buena pregunta para cada decisión importante es:
¿Esto está de acuerdo con la Palabra de Dios?
Después puedes preguntarte:
¿Esta decisión está produciendo en mí obediencia, humildad, amor, verdad y dominio propio, o está alimentando mi orgullo, egoísmo, impulsividad o temor?
Gálatas 5:22-23 nos recuerda el fruto que produce el Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.
La dirección del Espíritu transforma nuestro carácter.
No solamente nos dice qué hacer; también trabaja en quiénes estamos llegando a ser.
En tu hogar
Ser guiado por el Espíritu puede comenzar con algo tan sencillo como cambiar la manera en que respondes dentro de tu casa.
Tal vez estás a punto de responder con dureza a tu esposo, esposa, hijo o familiar. Pero recuerdas que debes ser pronto para oír, tardo para hablar y tardo para airarte.
Decides detenerte.
Respiras.
Oras.
Y eliges responder con gracia.
Eso también es caminar en el Espíritu.
Quizás la dirección de Dios no será espectacular, pero producirá algo maravilloso: un hogar donde el amor tenga más autoridad que el orgullo.
En tus finanzas
También necesitamos la dirección de Dios en nuestro dinero.
Antes de realizar una compra impulsiva, endeudarte innecesariamente o tomar una decisión financiera motivada por la comparación con otros, puedes detenerte y preguntarte:
“Señor, ¿esta decisión refleja sabiduría y buena administración?”
Ser guiado por el Espíritu puede llevarte a aprender a presupuestar, evitar deudas irresponsables, ser generoso, cumplir tus compromisos y distinguir entre una necesidad y un deseo.
La espiritualidad también se demuestra en la manera en que administramos aquello que Dios pone en nuestras manos.
En tu trabajo
Tal vez estás enfrentando una situación laboral injusta.
Tal vez alguien te provocó.
Quizás tienes la oportunidad de responder con una mentira para obtener una ventaja.
El Espíritu Santo puede recordarte que tu integridad vale más que una ganancia momentánea.
No todo lo que puedes hacer te conviene hacer.
A veces ser guiado por Dios significa decir “no” cuando todos los demás están diciendo “sí”.
Significa trabajar con excelencia aunque nadie te esté observando.
Significa tratar con respeto incluso a quien no te trata bien.
Significa mantener tus principios cuando comprometerlos parece más rentable.
En tus amistades
También necesitamos discernimiento para elegir nuestras relaciones.
Proverbios 13:20 enseña:
“El que anda con sabios será sabio.”
No todas las personas que llegan a nuestra vida deben ocupar el mismo lugar en nuestro corazón.
El Espíritu puede darte sabiduría para reconocer relaciones que te edifican y también para establecer límites saludables con aquellas que constantemente te conducen hacia decisiones destructivas.
Amar a las personas no significa permitir que cualquiera tenga influencia ilimitada sobre tus decisiones.
Aprende a detenerte
Vivimos rodeados de ruido.
Redes sociales.
Noticias.
Opiniones.
Publicidad.
Presiones familiares.
Expectativas sociales.
Problemas económicos.
Miedo al futuro.
Y en medio de tantas voces, necesitamos aprender a detenernos delante de Dios.
Antes de responder.
Antes de decidir.
Antes de comprar.
Antes de renunciar.
Antes de comenzar una relación.
Antes de cerrar una puerta.
Antes de abrir otra.
Ora.
Consulta las Escrituras.
Busca consejo sabio.
Examina tus motivaciones.
Y permite que Dios forme tu decisión.
La obediencia fortalece nuestra sensibilidad espiritual
Hay algo que debemos comprender: la sensibilidad a la dirección de Dios crece cuando practicamos la obediencia.
Cuando Dios te muestra algo claramente en Su Palabra y tú decides obedecer, estás entrenando tu corazón para caminar con Él.
Cuando reconoces que debes pedir perdón y lo haces.
Cuando sabes que debes actuar correctamente y lo haces.
Cuando puedes aprovecharte de alguien, pero decides actuar con integridad.
Cuando tienes la oportunidad de vengarte, pero escoges perdonar.
Cada acto de obediencia fortalece tu caminar con Dios.
No se trata de perseguir constantemente señales extraordinarias.
Se trata de aprender a vivir diariamente cerca del Señor.
Una advertencia necesaria
Como creyentes debemos evitar dos extremos.
El primero es pensar: “Dios nunca me guía”.
El segundo es pensar: “Todo lo que siento es Dios hablándome”.
Ambos extremos pueden ser peligrosos.
La Biblia nos llama a probar los espíritus (1 Juan 4:1), a examinarlo todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), y a renovar nuestra mente para discernir la voluntad de Dios (Romanos 12:2).
La madurez espiritual no consiste en seguir cualquier sensación interior.
Consiste en aprender a discernir.
Cuando no sabes qué hacer
Quizás hoy estás precisamente en ese lugar.
No sabes si debes continuar o detenerte.
No sabes si aceptar una oportunidad.
No sabes cómo resolver un problema familiar.
No sabes qué hacer con tus finanzas.
No sabes si debes cambiar de trabajo.
No sabes cómo enfrentar una relación difícil.
Entonces recuerda esto:
No necesitas conocer todo el camino para confiar en el Dios que sí lo conoce.
Proverbios 3:5-6 nos invita a confiar en el Señor de todo corazón, no depender exclusivamente de nuestro propio entendimiento y reconocerlo en nuestros caminos.
Dios puede mostrarte el siguiente paso sin mostrarte todavía los próximos diez.
Y cuando llegue el momento del siguiente paso, Él seguirá siendo Dios.
Una reflexión para hoy
Quizás hoy Dios no te está pidiendo que hagas algo extraordinario.
Quizás te está pidiendo algo sencillo.
Perdona.
Habla con verdad.
Deja ese hábito.
Ordena tus finanzas.
Pide consejo.
Regresa a la oración.
Restablece una relación.
Pon un límite.
Sé fiel en tu trabajo.
Deja de alimentar un pensamiento destructivo.
O simplemente confía.
No desprecies los pequeños actos de obediencia.
Una gran vida de fe se construye con pequeños pasos de obediencia repetidos todos los días.
Querido amigo, no permitas que el ruido de otras voces ahogue la verdad de Dios.
Abre las Escrituras.
Ora.
Discierne.
Busca sabiduría.
Y cuando Dios te muestre el camino correcto, camina.
Porque ser hijo de Dios no significa solamente saber que perteneces a Él.
Significa aprender a caminar cada día bajo Su dirección.
Oración
Señor, hoy quiero aprender a caminar bajo la dirección de tu Espíritu. Ayúdame a distinguir tu verdad de mis emociones, mis temores y las voces que intentan confundirme. Dame sabiduría para tomar decisiones en mi hogar, en mis finanzas, en mi trabajo y en mis relaciones. Que tu Palabra sea mi fundamento y que mi corazón permanezca sensible a tu dirección. Cuando no vea todo el camino, dame fe para dar el siguiente paso. Cuando tenga miedo, dame valor. Cuando esté confundido, dame sabiduría. Y cuando me muestres tu voluntad, dame obediencia para seguirte. En el nombre de Jesús. Amén.
Para profundizar
Si esta reflexión habló a tu corazón, comparte este mensaje con alguien que hoy necesite dirección. Y continúa creciendo en el conocimiento de la Palabra y en tu formación espiritual junto a la comunidad de La Promesa Diaria y Seminario Nueva Humanidad.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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