“Como un árbol junto al agua”
“Pero bendito el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor. Será como el árbol plantado junto al agua…” (Jeremías 17:7-8)
🌿 1. La condición del bendecido
Jeremías no dice: “Bendito el perfecto”, ni “bendito el que nunca falla”, sino bendito el que confía.
Confianza no es ausencia de problemas. Confianza es dónde decides apoyar el peso de tu corazón cuando los problemas llegan.
Hay personas que apoyan su esperanza en el dinero, en la reputación, en personas, en sistemas, en contactos… pero esos terrenos son arenosos, temporales y limitados.
El profeta nos enseña que el hombre y la mujer que deciden poner su confianza en Dios reciben una promesa que no depende del clima, del calendario, ni de la temporada:
“Será como árbol plantado junto al agua…”
🌱 2. La ubicación lo cambia todo: cerca de la fuente
No es cualquier árbol. No está en medio del desierto, ni lejos del río, ni abandonado a su suerte. Está plantado—es decir, colocado intencionalmente—en un lugar donde sus raíces pueden nutrirse continuamente.
Ese río representa la provisión inagotable, la vida espiritual, la fortaleza interior, la guía divina y la paz que solo Dios puede dar.
En otras palabras:
No es nuestra fuerza. Es su agua.
💨 3. Las tormentas llegan, pero no destruyen
Jeremías añade que el árbol no teme cuando viene el calor, ni se inquieta en el año de sequía.
Nota: No dice “si viene”… dice cuando venga.
Las temporadas difíciles no son opcionales en la vida humana. Lo que sí es opcional es con qué raíces las enfrentas.
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El estrés puede quemar hojas.
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La sequía puede agotar recursos.
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La pérdida puede desestabilizar.
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El rechazo puede doler.
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La crisis puede sacudir.
Pero las raíces profundas no viven por lo que se ve, sino por lo que no se ve, por lo que pasa por debajo, por lo que está conectado al río.
🍃 4. Vida diaria: Cuando el río sostiene al árbol
En el hogar:
Cuando hay tensiones, desacuerdos o falta de paz, el árbol junto al agua no responde con desesperación sino con templanza. Su hoja no se marchita porque no depende de la situación para nutrirse.
En el trabajo:
Mientras otros entran en ansiedad por cambios, recortes o incertidumbre, el que confía en Dios mantiene una fuerza interior que sorprende. Cuando cierran una puerta, no se derrumba; sabe que Dios está abriendo otra.
En las amistades:
Cuando una amistad falla o aparece la traición o el malentendido, el árbol no se seca. Sigue dando fruto de paciencia, perdón y sabiduría.
La sequía revela quién está plantado y quién solo estaba apoyado superficialmente.
🍇 5. Dios no sólo sostiene: hace fructificar
Lo más impresionante del texto es la última frase:
“Ni dejará de dar fruto.”
Hay temporadas en la vida donde lo razonable sería detenerse, quebrarse o rendirse… pero Dios produce fruto aún en medio de la sequía:
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Fe cuando todos dudan
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Paz cuando otros temen
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Gozo cuando otros murmuran
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Esperanza cuando otros desisten
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Fortaleza cuando otros se agotan
Ese fruto bendice a otros. No es egoísta: es testimonio.
🔒 6. Conclusión
Querido lector:
Si has puesto tu confianza en Dios, no eres un árbol al azar, eres un árbol plantado, escogido, alimentado, sostenido y fructificado por la gracia divina.
Puede haber calor, puede haber sequía, puede haber días duros… pero si estás cerca del río, no te marchitarás.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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