¿Sientes que estás en un desierto? Descubre el camino que Dios está abriendo hoy para ti

Algo Nuevo

Texto base: Isaías 43:19 — “Porque estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto. Crearé ríos en el desierto seco.”

1. Cuando Dios anuncia, Él ejecuta

El capítulo 43 de Isaías es un mensaje de restauración para un pueblo cansado, culpable, oprimido y con un largo historial de errores. Israel había visto a Dios abrir el mar, destruir ejércitos y sustentarles en lugares estériles… pero ahora estaba en exilio. Parecía el fin de todo. Parecía el punto en el que uno dice: “Ya no hay nada que esperar.”

Y es precisamente allí donde Dios irrumpe con una promesa que suena casi escandalosa:

“Estoy a punto de hacer algo nuevo.”

Esto revela un patrón divino: cuando el ser humano piensa “se acabó”, Dios dice “estoy comenzando.”

2. Dios apunta al futuro, no al pasado

En el verso 18 del mismo pasaje, Dios les dice:

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.”

Esto no significa ignorar la historia, sino no vivir atrapados en ella. Lo “nuevo” de Dios no suele florecer donde el corazón sigue empapado en nostalgia, culpa o derrota.

Hay personas que no reciben lo nuevo porque siguen:

  • definiéndose por lo que fueron,

  • temiendo lo que vivieron,

  • o lamentando lo que perdieron.

Pero Dios no escribe futuros con tinta vieja.

3. Lo nuevo de Dios no depende del terreno, depende de Él

Dios dijo:

“Haré un camino en el desierto”
“Crearé ríos en la tierra seca”

El desierto representa falta, escasez, imposibilidad. No hay caminos en el desierto y no hay ríos en terrenos áridos. Lo que Dios promete no es difícil, es imposible… a menos que sea Él quien obra.

Esto enseña algo poderoso:

Lo nuevo de Dios no se limita por tu entorno, sino por tu expectativa.

4. ¿Por qué Dios pregunta: “¿No lo ves?”

Esta es una pregunta extraordinaria.

Dios no pregunta si lo entiendes, si lo mereces o si lo puedes pagar. Pregunta si lo puedes ver.

Ver es un acto de fe. La fe observa antes de que la realidad se manifieste. Hebreos 11:1 lo describe así:

“Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”

5. Aplicación para la vida diaria

Aquí le hablo directamente al lector:

Tal vez tú estás en una temporada donde nada parece avanzar. Quizás:

  • en tu hogar hay desgaste emocional,

  • en tu trabajo hay resistencia o puertas cerradas,

  • en tus amistades hay distancias o desencuentros,

  • en tus finanzas hay aprietos,

  • en tu salud hay cansancio,

  • en tu interior hay frustración.

Y aun así, Dios dice: “Mira, ya he comenzado.”

Ejemplos aplicables

En tu hogar:
Cuando decides perdonar y reconstruir la comunicación, Dios abre caminos donde parecía que solo quedaban ruinas.

En tu trabajo:
Cuando se cierran puertas, a veces Dios está protegiéndote o redireccionándote hacia algo que no habrías considerado.

En tus amistades:
Relaciones que parecían muertas pueden recibir nueva vida cuando se siembra respeto, honestidad y empatía.

En tu interior:
Dios puede renovar fuerzas, restaurar tu gozo, sanar tu identidad y reconstruir tu propósito.

Lo nuevo no siempre se siente nuevo al inicio. A veces empieza como una idea, un anhelo, una conversación, una oportunidad pequeña… como una semilla.

6. Reflexión final 

Lo nuevo de Dios no siempre se percibe de inmediato, pero sí se discierne. Pídele ojos de fe para reconocer las semillas del cambio.

Abre tu corazón a esta verdad: tu historia no está terminada. Dios nunca cierra un capítulo sin tener listo el siguiente.

Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]


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