Lección del Alfarero
“Baja al taller del alfarero, y allí te hablaré” (Jeremías 18:2)
Querido seguidor de La Promesa Diaria,
Dios no habló desde el púlpito ni desde el palacio; habló desde un taller sencillo, lleno de barro, agua y manos pacientes. Allí, en el torno del alfarero, el profeta Jeremías recibió una de las lecciones más profundas sobre el trato de Dios con nuestras vidas.
El texto dice que la vasija “no resultó como él esperaba” y que el alfarero no la desechó, sino que la volvió a hacer. Esa frase lo cambia todo. El problema no era el barro, sino el proceso. La arcilla seguía siendo útil porque permanecía en las manos correctas.
Una verdad que transforma
Todos, en algún momento, sentimos que “no salimos como esperábamos”. Decisiones equivocadas, sueños que se rompieron, relaciones que dejaron grietas, errores que nos avergüenzan. Nos sentimos deformados por la vida. Pero este pasaje nos recuerda que Dios no trabaja con material perfecto; trabaja con material dispuesto.
El alfarero no abandona el barro cuando encuentra defectos. Lo aplasta, sí. Lo presiona. Lo vuelve a comenzar. Pero nunca deja de tocarlo. Lo que parece retroceso, en realidad es preparación para una forma mejor.
Aplicaciones para la vida diaria
En el hogar:
Hay etapas familiares donde todo parece fuera de control: discusiones, cansancio emocional, silencios incómodos. Tal vez sientes que fallaste como padre, madre o pareja. La lección del alfarero nos enseña que Dios puede usar esos momentos para formar paciencia, carácter y amor más profundo. No abandones el proceso solo porque duele.
En el trabajo:
Un proyecto que fracasó, un ascenso que no llegó, un error que te costó caro. Muchos creen que eso los descalifica. Dios dice: “Todavía puedo hacer algo hermoso con esto.” Lo que hoy parece una grieta, mañana puede convertirse en la parte más fuerte de tu testimonio profesional.
En las amistades:
Relaciones rotas, traiciones o decepciones suelen endurecer el corazón. Pero el barro que se endurece ya no puede ser moldeado. La enseñanza es clara: permanece blando, dispuesto a perdonar, a aprender y a volver a confiar con sabiduría. El Alfarero sabe cómo restaurar vínculos sin perder tu esencia.
Una decisión clave
El secreto no está en evitar el torno, sino en no salir corriendo cuando empieza a girar. Mientras el barro permanece en las manos del alfarero, siempre hay esperanza. Dios no solo recompone; mejora, fortalece y embellece lo que parecía perdido.
Si hoy te sientes roto, recuerda esto:
👉 No estás desechado.
👉 No estás olvidado.
👉 Estás en proceso.
Permanece como barro. Déjate formar. La vasija que viene será mejor que la anterior.
Nuestro propósito de Vida es: Vivir la Palabra con V de Victoria.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
El Periódico Web
Periódico Chicamocha News
Internet Para Educar
.gif)
/hotmart/product_pictures/86e2c33c-95f1-419c-b12b-20166a4ba344/GEWEBLogo.png)



