Trabajar por la Paz y la Prosperidad
“Y trabajad por la paz y la prosperidad de la ciudad adonde os envié al destierro. Orad al Señor por ella, porque su bienestar determinará vuestro bienestar.”
(Jeremías 29:7)
Amado seguidor de La Promesa Diaria:
Este versículo nace en un contexto de dolor, incertidumbre y espera prolongada. El pueblo de Dios no estaba donde quería estar. Babilonia no era su destino soñado, pero sí el lugar donde Dios había permitido que estuvieran por una temporada. Y es allí, precisamente allí, donde Dios les da una instrucción que rompe toda lógica humana: no se aíslen, no se amarguen, no vivan con las maletas hechas… trabajen por la paz y la prosperidad del lugar donde están.
1. Instálate donde Dios te tiene
Dios les dijo: “Construyan casas y habítenlas” (Jer. 29:5).
Esto nos confronta directamente, porque muchas veces vivimos con la mente en “lo que viene después” y el corazón inconforme con “donde estoy ahora”.
👉 Aplicación diaria:
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En el hogar: deja de ver tu casa solo como un lugar de paso y conviértela en un espacio de paz, oración y crecimiento.
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En el trabajo: aunque no sea el empleo soñado, honra ese lugar con excelencia y gratitud. Dios también obra en los procesos, no solo en los destinos.
2. Sé productivo y siembra buenas semillas
Dios también dijo: “Planten huertos y coman de su fruto”. En otras palabras: produce, aporta, da fruto donde estás.
👉 Aplicación diaria:
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En tu trabajo: haz tu labor con integridad, aunque nadie te esté mirando. La prosperidad bíblica siempre está conectada al carácter.
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En tus amistades: siembra palabras de ánimo, consejos sabios y ejemplo de vida. Nunca sabes quién está creciendo gracias a una semilla que tú sembraste.
3. Crece en familia y en madurez espiritual
El llamado al matrimonio y a la multiplicación no era solo numérico, sino espiritual. Dios quería un pueblo que creciera con identidad y fe firme.
👉 Aplicación diaria:
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En el hogar: invierte tiempo en conversaciones, valores y fe. La verdadera prosperidad empieza dentro de casa.
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En las relaciones: rodéate de personas que edifiquen tu fe y tu propósito, no que lo debiliten.
4. Ora por tu ciudad, tu país y tus líderes
Dios no les dijo que maldijeran Babilonia, sino que oraran por ella. Porque el bienestar del entorno impacta directamente el bienestar personal.
👉 Aplicación diaria:
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Ora por tu ciudad, aunque tenga problemas.
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Ora por tus líderes, aunque no estés de acuerdo con ellos.
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Ora por tu país, porque cuando hay paz afuera, hay estabilidad adentro.
5. No te dejes confundir ni desanimar
Dios les advirtió sobre los falsos profetas y les recordó algo fundamental: el presente no define el final.
Y entonces aparece la promesa que ha sostenido a generaciones:
“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes… planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).
Dios ya tiene planeada tu prosperidad.
Dios ya diseñó tu esperanza.
Pero esas promesas caminan de la mano con una vida de obediencia, fidelidad y responsabilidad espiritual.
✨ Reflexión final:
Mientras esperas lo que Dios hará mañana, sé fiel en lo que Él te pidió hoy. Trabaja por la paz, siembra prosperidad, ora sin cesar y vive confiado: tu bienestar está conectado al propósito de Dios y al lugar donde hoy Él te ha plantado.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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