Un Nuevo Legado
📖 “¿No paga el hijo por los pecados de los padres? ¡No! … si el hijo hace lo que es justo y recto… ciertamente vivirá” — Libro de Ezequiel 18:19
Amado seguidor de La Promesa Diaria, hoy quiero hablarte al corazón.
Hay cadenas que no se ven, pero se sienten.
Frases que marcaron nuestra infancia:
“En esta familia nadie prospera.”
“Siempre hemos sido así.”
“Nos tocó sufrir.”
Esa era exactamente la mentalidad en los días del profeta Ezequiel. El pueblo repetía un refrán que culpaba a generaciones anteriores por su situación presente. Pero Dios intervino con una verdad poderosa: cada persona es responsable de su propia vida. Tu historia puede influenciarte, pero no está autorizada para definirte.
1️⃣ No eres una repetición, eres una oportunidad
En apologética entendemos que la justicia de Dios es individual. Él no te juzga por el expediente de tu abuelo. No te evalúa por los errores de tus padres. Te llama por tu nombre.
Eso significa que:
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Si en tu familia hubo fracaso financiero, tú puedes aprender administración y disciplina.
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Si hubo divorcios constantes, tú puedes decidir construir un matrimonio saludable.
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Si hubo violencia, tú puedes sembrar paz.
No estás condenado a repetir patrones. Estás llamado a redimirlos.
2️⃣ Cambiando el “ADN espiritual” en la vida diaria
Hablar de legado suena grande, pero comienza pequeño.
🏠 En el hogar
Tal vez creciste en un ambiente donde nunca se pedía perdón.
Hoy puedes ser el primero en decir: “Me equivoqué, perdóname.”
Ese simple acto rompe una generación de orgullo.
Tal vez en tu casa nunca se habló de sueños.
Hoy puedes sentarte con tus hijos y decirles: “¿Qué quieres lograr? Yo creo en ti.”
Eso cambia el rumbo de una generación.
💼 En el trabajo
Si en tu familia hubo mentalidad de escasez, puedes romperla con excelencia.
Llegando puntual. Cumpliendo tu palabra. Preparándote constantemente.
El legado no se hereda solo con dinero; se transmite con valores.
🤝 En tus amistades
Si vienes de un entorno donde se normalizaba la traición o la deslealtad, tú puedes ser el amigo fiel.
El que ora. El que aconseja. El que edifica.
Alguien tiene que ser el punto de inflexión en la historia familiar. ¿Y si ese alguien eres tú?
3️⃣ La verdad que libera: responsabilidad, no fatalismo
Ezequiel enseña algo profundamente esperanzador:
No somos víctimas permanentes del pasado; somos administradores del presente.
Sí, hay consecuencias generacionales.
Pero también hay bendiciones generacionales.
Una vida sabia impacta hacia adelante.
Un acto de integridad hoy puede abrir puertas a tus hijos mañana.
Tu decisión de vivir con propósito puede alterar el curso completo de tu linaje.
Es como escribir un testamento espiritual.
¿Qué vas a dejar?
¿Resentimiento o resiliencia?
¿Excusas o ejemplo?
¿Temor o fe?
4️⃣ Una decisión que cambia generaciones
Imagino a alguien leyendo esto y diciendo:
“En mi familia nadie ha ido a la universidad.”
“Siempre hemos tenido deudas.”
“Mi historia fue demasiado dura.”
Permíteme decirte algo con autoridad espiritual y convicción apologética:
Tu pasado explica cosas, pero no justifica tu rendición.
Hoy puedes declarar:
“No viviré con expectativas bajas.
No repetiré errores heredados.
Me levantaré.
Construiré.
Y dejaré un legado mejor del que recibí.”
Y cuando lo hagas, no solo cambiarás tu destino; cambiarás el de generaciones que aún no han nacido.
Porque cualquier generación puede cambiar la historia.
Y tú puedes ser esa generación.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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