📖 Cuando Dios Llama
Texto base: Ezequiel 3:22-23
Amado seguidor de La Promesa Diaria,
Hay momentos en la vida en los que sentimos que estamos estancados. Sabemos que hay algo más, pero no sabemos cómo llegar allí. En el pasaje de Ezequiel, vemos una verdad poderosa: Dios llamó, pero primero le pidió que se levantara y saliera.
Dios pudo hablarle allí mismo. Pero no lo hizo.
Le dijo: “Levántate y sal al valle, y allí te hablaré.”
1️⃣ El llamado comienza con un movimiento
En apologética entendemos que Dios no actúa de manera arbitraria; Él obra con propósito. El llamado de Dios siempre implica participación humana. La gracia es divina, pero la respuesta es nuestra.
Ezequiel tuvo que levantarse.
A veces el mayor obstáculo no es el enemigo, ni las circunstancias, ni la falta de recursos…
Es nuestra pasividad.
“Levantarse” no siempre es físico. Muchas veces es mental y espiritual.
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Levantarse de pensamientos de derrota.
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Levantarse de la culpa constante.
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Levantarse del “no puedo”.
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Levantarse del miedo al qué dirán.
Tus pensamientos determinan tu dirección. Si tu mente está en derrota, caminarás hacia derrota. Pero si decides alinear tu mente con la Palabra, caminarás hacia propósito.
2️⃣ Aplicaciones para la vida diaria
🔹 En tu hogar
Quizá hay tensión, silencio o distanciamiento. “Levantarte” puede significar dar el primer paso para reconciliarte. Pedir perdón. Orar en lugar de discutir. Iniciar una conversación en lugar de esperar que el otro cambie primero.
🔹 En tu trabajo
Tal vez estás desmotivado o sientes que no valoran tu esfuerzo. “Levantarte” puede ser decidir trabajar con excelencia aunque nadie te aplauda. Puede ser proponerte aprender algo nuevo, mejorar tus habilidades o dejar de quejarte y empezar a construir.
🔹 En tus amistades
A veces esperamos que otros nos llamen, nos escriban o nos busquen. “Levantarte” puede ser enviar ese mensaje, restaurar una relación o decidir rodearte de personas que impulsen tu crecimiento.
🔹 En tu vida interior
Levantarte es elegir cada mañana los pensamientos correctos. Antes de mirar noticias negativas o redes sociales, declara:
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“Este es el día que el Señor ha hecho.”
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“El favor de Dios me rodea como un escudo.”
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“Hoy caminaré en propósito.”
Cuando Ezequiel obedeció y se levantó, vio la gloria de Dios.
La obediencia precede a la manifestación.
3️⃣ Humildad que eleva
El texto dice que al ver la gloria del Señor, Ezequiel cayó rostro en tierra. La verdadera revelación produce humildad.
Y luego sucede algo extraordinario:
“El Espíritu entró en mí y me puso sobre mis pies.”
Cuando tú te humillas, Dios te levanta.
Cuando reconoces tu dependencia, Él te fortalece.
Cuando obedeces Su voz, Él te posiciona.
Amigo, el llamado de Dios no es para aplastarte, es para levantarte.
No es para limitarte, es para expandirte.
No es para avergonzarte, es para impulsarte hacia la victoria.
Pero todo comienza con un acto sencillo y poderoso:
Levántate.
Nuestro propósito de Vida es:
Vivir la Palabra con V de Victoria.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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