Él Enviará Fuerzas Especiales
“Entonces el rey le dijo a Ebed-Melec: ‘Toma contigo a treinta de mis hombres, y saca a Jeremías de la cisterna antes de que muera’” (Jeremías 38:10).
Hay momentos en la vida en los que uno no solo se siente detenido… sino hundido. No es un tropiezo pasajero, es un pozo. Jeremías estaba ahí: en una cisterna, en oscuridad total, con lodo hasta el cuello y sin fuerzas para salir por sí mismo. Humanamente hablando, su historia estaba por terminar.
Y sin embargo, Dios ya había activado un rescate.
Aquí aparece Ebed-Melec, un extranjero, un hombre que no pertenecía al “círculo correcto”, pero que sí tenía un corazón sensible a la injusticia. Dios lo mueve, le da valentía para hablar, y lo convierte en el instrumento del rescate. No solo eso: el rey le asigna treinta hombres. No fue una ayuda improvisada. Fue una operación especial.
Reflexión espiritual
Este pasaje nos recuerda una verdad poderosa:
👉 Dios nunca llega tarde, pero casi nunca llega como nosotros lo imaginamos.
Jeremías quizá oraba esperando una cuerda del cielo… y Dios respondió enviando personas. Porque muchas veces, las respuestas de Dios tienen nombre, rostro y voz humana.
Cuando estás en el pozo:
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Dios te ve, aunque tú no veas salida.
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Dios te oye, aunque tus oraciones suenen ahogadas.
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Dios ya está moviendo corazones, aun cuando el lodo siga subiendo.
Ejemplos aplicables para la vida diaria
En el hogar:
Tal vez sientes que tu familia está atrapada en conflictos repetitivos, silencios incómodos o cargas emocionales que te superan. Dios puede usar a alguien externo —un consejero, un familiar sabio, incluso un hijo con una palabra sencilla— como Su “fuerza especial” para traer restauración. No cierres la puerta a la ayuda solo porque no viene de donde esperabas.
En el trabajo:
Hay pozos laborales: agotamiento, injusticias, presión financiera o puertas cerradas. Dios puede levantar a un supervisor, un colega o incluso una oportunidad inesperada que te saque del estancamiento. A veces, el ascenso no llega primero; llega el rescate emocional y espiritual para que no mueras en el intento.
En tus amistades:
Quizá te has sentido solo aun estando rodeado de gente. Dios puede usar a un amigo inesperado, alguien que aparece “de la nada”, para recordarte tu valor y ayudarte a salir del hoyo del desánimo. No subestimes a quien Dios envía; puede ser tu Ebed-Melec.
Una verdad para abrazar hoy
No importa cuán profundo sea el pozo, no es más profundo que el alcance de Dios.
Él sigue siendo experto en rescates imposibles.
Él sigue enviando fuerzas especiales.
Él sigue sacando a Sus hijos del lodo para poner sus pies en tierra firme (Salmo 40:2).
Y cuando mires atrás, entenderás que ese pozo no fue tu final, sino el escenario donde Dios mostró Su fidelidad.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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