El Plan de Dios: Esperanza que se Activa Hoy
“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —declara el Señor— planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).
Querido amigo de La Promesa Diaria:
Hay palabras que no solo se leen, sino que se abrazan. Jeremías 29:11 es una de ellas. Fue pronunciada en un tiempo de exilio, dolor y confusión. El pueblo estaba lejos de casa, lejos de lo que conocía, lejos de lo que soñaba. Y es precisamente allí donde Dios declara: “Yo sé los planes que tengo para ustedes”.
Esto nos revela una verdad poderosa: aunque tú no entiendas tu momento, Dios nunca ha perdido el control del proceso.
Todos, sin excepción, hemos vivido decepciones, reveses, heridas que dejan marca. El peligro no está en lo que vivimos, sino en permitir que la amargura eche raíces en el corazón. Cuando eso ocurre, dejamos que el pasado gobierne el futuro. Pero Dios hoy te dice: levanta la cabeza. No te quedes mirando lo que fue; mira lo que Él está preparando.
Dios es más grande que tu historia
Dios es más grande que tus errores, más grande que tus fracasos y mucho más grande que tus decepciones. Lo que tú llamas “un lío”, Dios lo llama materia prima para redención.
Él no desperdicia nada: ni lágrimas, ni caídas, ni desvíos. Todo puede ser transformado en un mensaje de esperanza y restauración.
📌 En la vida personal: Tal vez tomaste decisiones apresuradas que hoy pesan. Dios no te descarta por eso. Al contrario, puede usar esas experiencias para darte sabiduría y madurez.
📌 En el hogar: Cuando hay conflictos familiares, silencios incómodos o heridas no sanadas, el plan de Dios no es la ruptura, sino la restauración. A veces el primer paso del plan divino es aprender a escuchar, perdonar y volver a empezar.
📌 En el trabajo: Quizás perdiste una oportunidad o te sientes estancado. Recuerda: un “no” puede ser protección, y una puerta cerrada puede estar redirigiéndote a algo mejor. El plan de Dios no siempre es inmediato, pero siempre es intencional.
📌 En las amistades: Hay relaciones que cumplen su ciclo. Dios también planifica temporadas. Algunas personas llegan para impulsarte, otras para enseñarte, y algunas para dejar espacio a lo nuevo.
Servir a Dios no limita tu vida, la expande
Muchos creen que seguir a Dios significa renunciar a la alegría o a los sueños. Pero la Escritura declara lo contrario:
“Deléitate en el Señor, y Él concederá los deseos de tu corazón” (Salmos 37:4).
Dios no anula tus anhelos; los alinea. A veces nos estira, sí, pero nunca para quebrarnos, sino para hacernos crecer. Sus planes no son de escasez, sino de plenitud; no son de temor, sino de esperanza.
Hoy, ese futuro prometido no comienza mañana, comienza ahora. Comienza cuando decides confiar otra vez, cuando eliges soltar la amargura y abrir el corazón a Su misericordia. Invita a Dios a revelarte Su plan, paso a paso, día a día. No necesitas verlo todo claro; solo necesitas dar el siguiente paso con fe.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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