Él te salvará
“En aquel día el pueblo proclamará: ‘¡Este es nuestro Dios! Confiamos en Él, ¡y nos salvó! Este es el Señor, en quien confiamos. ¡Alegrémonos en la salvación que trae!’”
— Isaías 25:9
Querido seguidor de La Promesa Diaria,
este pasaje del profeta Isaías no es solo una declaración de fe para el futuro; es un grito de esperanza para el hoy. El pueblo no dice: “Tal vez nos salvará”, sino “Confiamos en Él, ¡y nos salvó!”. La confianza antecede a la salvación, y la salvación produce gozo.
Al profundizar en las Escrituras, descubrimos que la salvación de Dios es integral:
-
Salvación espiritual:
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús” (Romanos 6:23).
Dios nos salva del pecado y de la separación espiritual, restaurando nuestra relación con Él. -
Salvación del temor:
“En el día que temo, yo en ti confío” (Salmo 56:3).
Confiar en Dios no elimina las dificultades, pero sí desarma el miedo que paraliza. -
Salvación de la opresión y las ataduras:
“Claman los justos, y el Señor oye, y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34:17).
Dios actúa como libertador, rompiendo lazos visibles e invisibles que nos mantienen cautivos. -
Salvación diaria y práctica:
“El Señor te guardará de todo mal” (Salmo 121:7).
Su cuidado no es ocasional; es constante.
Isaías 25 describe un Dios que vence a la muerte, seca las lágrimas y trae banquete de alegría a su pueblo. Por eso la respuesta natural es el gozo: “¡Alegrémonos en la salvación que trae!”.
Ejemplos aplicables a la vida diaria
🏠 En el hogar
Cuando hay tensiones familiares, discusiones constantes o silencios que duelen, confiar en Dios significa decidir no responder con ira, sino con sabiduría. Orar juntos, perdonar primero y declarar paz en casa es permitir que Dios te salve del ciclo de conflictos repetidos.
💼 En el trabajo
Tal vez enfrentas presión, inseguridad laboral o deudas que no te dejan dormir. Dios no solo salva el alma; también trae dirección. Confiar en Él implica trabajar con integridad, administrar con disciplina y creer que Él abrirá puertas que hoy parecen cerradas (Proverbios 3:5–6).
🤝 En las relaciones y amistades
Hay amistades que edifican y otras que desgastan. Confiar en Dios es permitir que Él te salve de relaciones tóxicas y te conecte con personas que sumen a tu propósito (1 Corintios 15:33).
😟 En las luchas internas
Ansiedad, culpa, hábitos destructivos… Dios salva de lo que nadie ve. Cuando decides abrir tu corazón y obedecer Su Palabra, Él rompe cadenas internas que por años parecían imposibles de soltar (Juan 8:36).
Una invitación práctica
Si hoy hay algo de lo que necesitas ser salvado, comienza declarando tu confianza en Dios. No esperes a sentirte fuerte para confiar; confía para ser fortalecido. Adora en medio del proceso, declara Su victoria antes de verla y da el paso de fe. La Palabra promete que Él trae liberación a quienes confían en Él.
Recuerda siempre:
Nuestro propósito de Vida es: Vivir la Palabra con V de Victoria.
Por: William de Jesús Vélez Ruíz [WilliVeR]
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